"Pocholo esta en casa"
Pocholo está en casa
Por: Rafael H Riera F
Participante de la maestría en ciencias de la educación - UNESR
En el marco del desarrollo del curso Procesos socio afectivos de la Maestría en Ciencias de la Educación en la Universidad Experimental Simón Rodríguez, Maracay, en el periodo 2015-I, a medida que fuimos avanzando en el desarrollo de las unidades, tertulias pedagógicas y didácticas desarrolladas, fui recordando mis experiencias en la dimensión socio afectiva la cual compartí junto a mis estudiantes de educación media general.
Cuando inicie este camino en la docencia (1996), para ese momento no estaba consciente de la gran responsabilidad, que conlleva esta misión. En los primeros años de ejercicio docente sucedió un hecho que me enseñó a ser, cuidadoso en mi lenguaje, proceder y la importancia de atender cada estudiante como un caso único e irrepetible, y de gran fragilidad por tanto aprendí a tener paciencia de arqueólogo, pues es impredecible saber que se presentará.
Recuerdo que en el mes de junio del año 1997, en las afueras del colegio donde me encontraba laborando como profesor de Catedra Bolivariana, se encontraba una Sra. madre representante esperándome, la misma que apenas conocía de vista y con ella su hija (mi estudiante), una excelente joven colaboradora. La señora amablemente me ofreció llevarme en su vehículo y yo me negué, pero ella insistió, como si fuéramos amigos cercanos, apenado entre al auto, y mi estudiante se reía con mucha gracia, la señora me comunicó que debían viajar al oriente del país y por tal motivo dejarían la población de Turmero (ubicado en el centro del País), y por esta razón no continuaría estudiando su hija en nuestra institución, la señora manifestó que no quería dejar pasar la oportunidad en comunicarme lo importante que fue, el entonces, noveno grado para la adolescente. En la conversación me relaje y escuche sus relatos, me enteré que en su casa me llamaban POCHOLO, por parecerme a un primo de su padre, y que era común preguntar ¿qué vistes hoy con pocholo?, Y ¿qué cuento les llevó hoy?, me impresionó en gran medida la precisión como muchas ideas, chistes y anécdotas eran recordados.
Una vez en casa entendí, reflexione y comprendí que estar parado como docente frente a un grupo de estudiantes es mucho más que dar instrucciones, desarrollar contenidos, dejamos huellas en los estudiantes, y que ellos podrían cargar con nuestros aciertos pero también con nuestros errores, y que cualquier imprecisión en la sociabilización con un adolescente estudiante en situación de fragilidad podría cambiar su proceder, es necesario para el docente seguir actualizándose constantemente en lo teóricos como en las tendencias que llevan los estudiantes para no quedarnos rezagados y comprender que trabajamos con seres que son más que números de listas apellidos o calificación, que son más que el eficiente, el aceptable o el deficiente. Es comprender que cada uno es una oportunidad, para la vida, para la humanidad y que estamos allí para enseñar más allá de los contenidos, sino que enseñaremos para la vida.

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